HACIA DONDE VAMOS?

Hace ya casi cinco años que regresé a la ciudad, a mi Barranquilla del alma. En esta ciudad estudié el colegio, y me hice una profesional en Comunicaciones, profesión que me ha servido para ser quien soy, y además vivir de ellos dignamente.
Ahora que soy la mamá de Kai, un bebé de año y medio, mis necesidades de comunicación se hacen mas grandes, y mis preocupaciones son otras. Por ejemplo, cuando veo como esta hermosa ciudad, se convierte en una trampa mortal gigante a la hora de salir con él a pasear a un nuevo parque, o a la panadería mas cercana, y la gente no nos da el paso, o cuando van en sus enormes y veloces camionetas.
Intentar dar un paseo es una completa odisea. Las personas se comportan como si fueran completamente ciegas, porque hasta un extranjero que no hable español, sabe por "sentido común", que es el menor de los sentidos de los seres humanos, y ahora perece ser el de los barranquilleros, que no entienden, que a la hora de entrar o salir de un ascensor la prioridad son las personas mayores y mujeres con bebés. Pero cada vez eso sucede con mas frecuencia, ya no me da rabia, ahora me da vergüenza.
Es que me gusta recordar, cuando en mi niñez cuando mi papá llegaba a veces tarde, y mi mamá la preguntaba que donde estaba, y lo veíamos al viejo Roque con su camisa sudada y su cara hasta sucia, contándonos como le había tocado bajarse de su viejo volkswagen, a ayudar a empujar a un señor que transportaba a varios niños que estaban sudando y un poco asustados, porque el pobre conductor no podía solo mover su carro que se había quedado sin gasolina. Y es que esa actitud amable, la sonrisa presta, y la actitud del servicio, sin esperar nada a cambio, siento que se han perdido con los años en nosotros los alegres barranquilleros.
Que si hemos cambiado claro que si. Ya no somos una ciudad intermedia, para nada. Ya nos catalogan como una de las ciudad de mayor proyección de Colombia, y ni que decir de la proyección urbanística, industrial, comercial y hasta social que se vive en esta ciudad, a la que mis amigos dicen que es súper aspiracional, cosa que nos ha convertido también en una ciudad con un altísimo, y no tan bueno costo de vida.
El desarrollo para mí no es una ciudad en donde pocos ganen mucho y el resto no puedan ni comer, ni tampoco como decía el esposo alemán de una gran amiga, que residen en Barcelona. Barranquilla es la ciudad en donde mas camioneta Ford Runner he visto en mi vida.
Mi concepto personal, como todo lo que expresaré de aquí en adelante, tiene que ver más con un sentido de pertenencia y respeto hacia los demás , hacia el respeto del espacio del otro, de sus necesidades, de un avance grupal como sociedad.
Basta ya de la lucha del ego, del codazo, de apagar la luz de los demás, para que la mía sea cada día mas brillante, basta del egoísmo y la envidia que carcome.
Es necesario retomar la educación, el sencillo buenos días, un rápido gracias o el por favor, porque solo así podremos avanzar de manera conjunta y la escala de valores volverá a convertirnos en una ciudad amable, vanguardista, enérgica, pero sobre todo consciente de algo tan sencillo que nos permita cuestionarnos Hacia dónde Vamos ?
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