QUE NO SE PIERDA NUESTRA ESENCIA



Esta semana pasaron varias cosas que me confirmaron que todavía no todo está perdido. Caminando en el parque el Golf, me re encontré con alguien a quien conocí hace unos 20 años, más o menos , y a quien nunca más volví a ver, hasta ese día. Ese amigo se me acercó, precisamente a darme un consejo, sobre la seguridad, o más bien la ola de inseguridad que vive la ciudad, y que no debemos "dar papaya" con el tema del celular. Fue una conversación tan amena y divertida, como si esos 20 años nunca hubieran pasado entre nosotros, y pude comprobar que esa es nuestra esencia, nuestro sentido caribeño, sabroso y relajado.
Que nos gusta dar consejos, meternos en la conversación ajena, opinar sobre algo o alguien sin haber sido invitados, pero así somos nosotros, los barranquilleros y cada uno sabe en el fondo que la vaina es así.
Ayer iba en mi carro con mi hijo, y el pobre estaba fastidiado por el sol, que entraba por su ventana;y un vigilante que iba en su moto muy amablemente, se ofreció a ayudarme a bloquear al astro rey, porque se dio cuenta de la queja de Kai. Yo le dije que muchas gracias, pero no quería hacer trancón, y además estábamos cerca de nuestro destino. Pero qué bonito que todavía podamos contar con la ayuda e interés del prójimo y su ayuda sea real y sincera. Porque eso definitivamente no pasa en todas partes del mundo, ni en muchas ciudades de Colombia. Lo digo claramente porque viví por 10 años en Bogotá, y nunca nadie me ayudó a nada. Es más el día que pedí el periódico prestado a la vecina de al lado de mi apartamento, me dijo que no me lo prestaba y me quedé plop como Condorito, pero ellos son así, es un tema cultural.
A veces cuando quiero leer el periódico en la casa de mis papás, no lo encuentro, porque lo tiene algún vecino, echándole un ojo, y eso es súper normal entre nosotros, seguro a ustedes también les ha pasado con el periódico, la escalera, las tijeras, una pinza o cualquier cosa que el vecino necesite y pueda pedir prestado o viceversa. 
Es que nuestro espíritu caribe, la amabilidad, la colaboración, la fraternidad, deben ser cualidades que nunca se pierdan entre los barranquilleros, y es por eso que nos caracterizamos. Por lo buenos anfitriones, el servicio desinteresado, la ayuda constante, las sonrisas por doquier, la alegría; y a pesar de todo el tema de la inseguridad, de los cuidados que debemos tener con nuestras pertenencias, que ya no le abrimos las puertas de la casa a muchos, que llenamos la ciudad de casa enrejadas y llenitas de cámaras de seguridad, nuestra esencia no debe cambiar, no podemos dejar que el miedo y la angustia nos robe la sabrosura y se pierda nuestra esencia. 



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